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jueves, 18 de febrero de 2010

Contemplarse...


Somos seres preocupados por actuar, hacer, decidir, prevenir.Siempre estamos intentando planear alguna cosa, concluir otra o descubrir una tercera. No hay nada erróneo en ello; a fin de cuentas, así es como construimos y cambiamos el mundo. Pero forma parte de la experiencia de la vida el acto de la Adoración. Es preciso hacer una pausa de vez en cuando, salir de uno mismo, permanecer en silencio ante el Universo. Arrodillarse en cuerpo y alma. Sin pedir, sin pensar, incluso sin agradecer nada. Simplemente vivir el amor silencioso que nos envuelve. En esos momentos, algunas lágrimas inesperadas, que nos son de alegría ni de tristeza, pueden brotar. No te sorprendas. Es un don. Esas lágrimas están lavando tu alma.

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