
En uno de esos tantos divanes improvisados... mientras conducía por la ciudad con ella, a quien al parecer el destino no le había regalado tantas habilidades para la vida como para el volante...
Ella contaba sin necesidad de que le preguntara nada, haciendo evidente su deseo insostenible de que alguien le dijera que no esta equivocada... decía: "Aveces los psicólogos preguntan tantas cosas raras, como ¿Vives con tus padres? ¿Pretendes en algún momento irte de tu casa? y ... ¿Eres feliz? así es decía ... preguntan si eres feliz [Yo simplemente reflejaba: por lo que veo crees que las preguntas son algo raras] y sin necesidad de mayor estimulación... continuo " quien puede preguntar eso... acaso alguien es feliz hoy en día, ¿Quien irradia felicidad en estos tiempos? [Yo moría de ganas de decir que si se puede ser feliz, pero preferí callar] y seguí escuchando atenta: "Algunos psicólogos pueden pensar que estoy triste, lo que pasa es que soy muy relajada, por eso parezco una mujer pasiva ... igual un tiempo atrás tuve depresión, pero logre salir por mi misma, sin ayuda de nadie...
Así continuo escarbando en detalles que parecían una terapia para ella... el solo hecho de hablar parecía darle un poco de esa felicidad que en un comienzo aseguraba nadie podía tener... El resto de la conversación lo guardo para mi como un gran aprendizaje.
Solo esos detalles, me hacen agradecer la posibilidad de siempre poder escuchar




0 comentarios:
Publicar un comentario