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domingo, 25 de noviembre de 2012

Soltar... Dejar ir


"Es difícil soltar la cuerda que creemos no salvará de la caída..."

Muchas veces intente llegar hasta aquí... quizás no era el momento, entiendo que por alguna razón me perdí tantas veces (Quizás las mismas en que nos perdimos). Pero ya estábamos en aquel lugar que no quiso ser nuestro, que tantas veces buscamos...

Sentada a la orilla de aquella laguna, con el alma un poco apaleada y el desierto que hacía de aquel lugar la mezcla perfecta entre el infierno y el paraíso, cierro los ojos y pregunto: ¿Como lo hago para soltar?

La presurosa respuesta, sólo dio tiempo para abrir los ojos y el alma, comenzó:  Aprender a enfrentarse con el tema de la pérdida es aceptar vivir el duelo, saber que aquello que era, es aquello que era y que ya no es más o por lo menos que ya no es lo mismo que era. De hecho nunca es lo mismo.

Cuando te das cuenta de que algo ha muerto, de que algo está terminado, ese es un buen momento para soltar. Cuando ya no sirve, cuando ya no cumple, cuando ya no es, es tiempo de soltar. Sin embargo, pensamos "Si amo de verdad, debo retener, luchar, intentar"
Aquí es importante preguntarse:
¿Lo amo a él, o amo la comodidad de que este al lado mío? ¿Estoy relacionado con él, individuo, persona? , o ¿Estoy relacionado con mi idea de que ya lo encontré y no quiero salir a buscar más a nadie?.
No atrapo, no agarro, no aferro, no aprisiono. Y  dejo ir no porque no me importe, dejo ir porque me importa.

Hay miles de parejas que antes de encontrarse debieron separarse, y otras que se separaron y nunca se volvieron a encontrar y hay miles más que no se separaron nunca y vivieron estropeándose la vida para siempre, y hay toda la serie de variaciones que se te ocurran.

Basta que uno de los dos sienta que se terminó, que no tiene emoción, que ha descubierto algo nuevo en otra persona, en otro lugar, basta que uno sostenga que agotó todos los recursos,  basta eso para saber que no hay mucho para rescatar.

Si en alguno de los dos nacieron nuevos sueños, se abrieron nuevas puertas... Si alguno de los dos anhela otros brazos, otros besos, otra piel... Si alguno de los dos ha hecho conexión con otra alma... ¡Se terminó para ambos! y ya no hay nada más que hacer. Por lo menos en esta vuelta... Ya no hay más premios para repartir.

Y entonces habrá que decirle al que ama: Tengo malas noticias para nosotros. Lo siento, se terminó...
Ambos se preguntarán: ¿Y ahora? Seguramente duela. Pero te puedo garantizar que no te vas a morir. Si sueltas, si dejas ir, si no te aferras, no te vas a morir. Si no pretendes retener,  no te vas a morir.
Salvo, que tu creas que te vas a morir... 
¡Suelta! ¡Deja ir!

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